Sombras chinescas (tercera y penúltima parte) *
Cuando hubo pensado que ya se había refregado lo suficiente en mi, decidió desnudarme; lo hizo como quien vaciase la bolsa de la compra, rápido y ágilmente para comprobar que todo el género había llegado sano y salvo. Así fue como comprobó mi mandíbula, mis brazos, mis muslos y cómo si de un acto normal se tratara, metió sus dedos en mi coño para comprobar su temperatura y humedad. Mi cuerpo se movió entero en un acto reflejo, pero él puso las manos en el centro de mi espalda para calmarme; movió un poco los dedos dentro de mi haciendo un pequeño círculo, luego los sacó y se los llevó a la boca. Volvió a introducirlos otra vez, hizo de nuevo varios giros, volvió a sacarlos y esta vez, me los dio a probar a mi. Al principio movía los dedos dentro d emi boca como lo había hecho dentro de mi vagina, luego insistió en que me parase a degustar mi propio sabor. Siempre decía que sólo meter sus dedos en mi boca hacía recordar lo bien que se la chupaba, así que bajo su bragueta y sacó su pene que ya estaba bastante duro y ondeante. “Quieres comer alfalfa, eh burrita?”- me dijo golpeándome con él en la cara. “Pues hoy vas a comer muy bien”,”Cómetela suave, sin prisas, que hay para toda la noche”. Sacó los dedos y me la metió enseguida, como cubriendo el hueco que estos habían dejado; yo se la chupaba suavemente, cómo él me había dicho, pero de repente dio un empujón y me la metió hasta la garganta con toda su fuerza; me atragante, pero aún así me sujeto la cabeza y no me la sacó. “Esto para que te enteres de lo que te espera hoy....” mientras seguía metiéndola en mi boca, alargó sus dos brazos y sus manos se apresuraron a alcanzarme y abrirme las nalgas y allí tomó su punto de apoyo para seguir empujando su pene contra mi garganta que ya estaba un poco dolorida. Entonces paró en seco, la sacó y volvió a mi parte trasera. Allí me abrió las nalgas de nuevo, acercó a ellas su cabeza y con una gran lenguetada chupo a la vez, el agujero de mi coñito y el de mi ano. Me dio un par de palmadas en las nalgas y con sus dedos me pinzó los labios inferiores. Alargo su otra mano ahora hasta mi cara y con su otra mano me pinzó la boca: -”Labios y labios...” decía estirando los unos y los otros...-”que curioso que se llamen igual verdad?” -“Labios y labios...” Su maldad simple, casi infantil, me excitaba más que la de una persona inteligente y madura. No era tonto, pero tampoco demasiado listo; estaba acomplejado por su simpleza, pero era ególatra y muy morboso, y esa mezcla era la que realmente hacía que me diera por completo a él.
Siguió tirando de mis labios un buen rato hasta que decidió que era hora de darme mi merecido. Como se creía comprensivo, decidió poner un par de toallas bajo mis rodillas, sobre todo para que al día siguiente no me quejase demasiado. Fue entonces cuando comenzó su juego. Refirió que no estaba lo suficiente mojada y decidió que para hacerlo más fácil habría que lubricar aquello y no pensó mejor cosa: primero volvió a meter su pene en mi boca y ordenó que lo dejase bien salivado, así que segregué toda la saliva que me fue posible para dejársela bien húmeda; cuando pensó que ya estaba preparada, fue hacia mi coño, también lo salivó bien y escupió sobre él, varias veces (el hecho de que escupiese directamente sobre mi, sobre mi cuerpo, era un acto que me encendía aún más, y estoy segura de que a él también), luego con su mano repartió la saliva, y entró parte de ella dentro de mi con sus dedos, los sacó y directamente subió a la silla y me montó de un solo empujón, llevándose dentro toda la saliva que quedaba, así que en mi interior se oyó un chapoteo; una mezcla de mi saliva, la suya y de mi propia humedad que había segregado con estos últimos acontecimientos.
Me penetró con fuerza durante un algún breve tiempo , como si quisiera dejar claro su potencial y mientras yo gemía y me quejaba pero gozaba a la vez. Y como vio que no sufría demasiado, no tardó en sacarla haciéndose el enfadado y dijo “Te gusta eh? pues ahora te vas a enterar” En un segundo, escupió sobre mi ano, metió dos de sus dedos, que hicieron que todo mi cuerpo se estremeciera y agarrándome de la cintura, sin mediar palabra, puso la punta de su capullo en la entrada de mi puerta trasera. “Esto es lo que te espera!” dijo alzando la voz mientras me la metía de una sola vez. Di un primer grito de dolor, pero me hizo callar. Era tarde y los vecinos podían oírnos. El siempre era muy respetuoso con todos sus vecinos; saludaba “buenos días, buenas tardes” muy educado, como queriendo tapar sus siniestros pensamientos hacia mi, y creo que en realidad hacia todas las mujeres.
Quería ser correcto en su vida social y que se le considerase lo que el llamaba “un señor”, “un caballero”, mientras que en su vida privada era un auténtico sátiro. Así que cuando llegábamos a su casa me hacía hablar siempre en voz baja y por supuesto no le gustaba desmasiado que sus vecinos le vieran con una mujer exuberante como yo a pesar de que fuera su novia.
* esta es historia está basada en un hecho real con tan sólo algunos pequeños cambios (no soy tan exuberante y menos en aquellos años que estaba hecha un palillo!
Siguió tirando de mis labios un buen rato hasta que decidió que era hora de darme mi merecido. Como se creía comprensivo, decidió poner un par de toallas bajo mis rodillas, sobre todo para que al día siguiente no me quejase demasiado. Fue entonces cuando comenzó su juego. Refirió que no estaba lo suficiente mojada y decidió que para hacerlo más fácil habría que lubricar aquello y no pensó mejor cosa: primero volvió a meter su pene en mi boca y ordenó que lo dejase bien salivado, así que segregué toda la saliva que me fue posible para dejársela bien húmeda; cuando pensó que ya estaba preparada, fue hacia mi coño, también lo salivó bien y escupió sobre él, varias veces (el hecho de que escupiese directamente sobre mi, sobre mi cuerpo, era un acto que me encendía aún más, y estoy segura de que a él también), luego con su mano repartió la saliva, y entró parte de ella dentro de mi con sus dedos, los sacó y directamente subió a la silla y me montó de un solo empujón, llevándose dentro toda la saliva que quedaba, así que en mi interior se oyó un chapoteo; una mezcla de mi saliva, la suya y de mi propia humedad que había segregado con estos últimos acontecimientos.
Me penetró con fuerza durante un algún breve tiempo , como si quisiera dejar claro su potencial y mientras yo gemía y me quejaba pero gozaba a la vez. Y como vio que no sufría demasiado, no tardó en sacarla haciéndose el enfadado y dijo “Te gusta eh? pues ahora te vas a enterar” En un segundo, escupió sobre mi ano, metió dos de sus dedos, que hicieron que todo mi cuerpo se estremeciera y agarrándome de la cintura, sin mediar palabra, puso la punta de su capullo en la entrada de mi puerta trasera. “Esto es lo que te espera!” dijo alzando la voz mientras me la metía de una sola vez. Di un primer grito de dolor, pero me hizo callar. Era tarde y los vecinos podían oírnos. El siempre era muy respetuoso con todos sus vecinos; saludaba “buenos días, buenas tardes” muy educado, como queriendo tapar sus siniestros pensamientos hacia mi, y creo que en realidad hacia todas las mujeres.
Quería ser correcto en su vida social y que se le considerase lo que el llamaba “un señor”, “un caballero”, mientras que en su vida privada era un auténtico sátiro. Así que cuando llegábamos a su casa me hacía hablar siempre en voz baja y por supuesto no le gustaba desmasiado que sus vecinos le vieran con una mujer exuberante como yo a pesar de que fuera su novia.
* esta es historia está basada en un hecho real con tan sólo algunos pequeños cambios (no soy tan exuberante y menos en aquellos años que estaba hecha un palillo!


6 Comments:
Has salido con el mismo tipo q yo?
Jjajajaj pues por tu bien, espero que no, este tipo era un auténtico cretino, eso sí, follaba como dios.
Me temo q q si va a ser él.
No mujer, hay mucho cretino por ahí suelto. De donde eres?
Uau, escribes muy bién! Lo he leido sin pestañear!
Hola que tal soy Marta, por casualidad he llegado a tu blog y he de decir que me ha gustado bastante, ya que soy muy aficionada a la fotografía erótica amateur, y a los relatos eróticos. Yo también tengo un blog de temática erótica, si quieres conocerme mejor no tienes más que visitar el enlace que te he dejado abajo.
Porno Casero Amateur
Te animo a seguir publicando.
Besos.
Marta.
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