La fantasía de hoy no es tal, sino que se cumplió anticipadamente antes de ser imaginada. Ahora sólo queda el recuerdo después de muchos años y como la memoria falla, algunos pequeños detalles son inventados. Era realidad antes de convertirse en fantasía, es una historia antiplatónica en esencia, sí. Porque el recuerdo moldeado por los años hace que vivamos las experiencias de antaño, como si fueran otras nuevas.
Y empiezo ya no sin antes pedir disculpas pues me cuesta bastante encontrar las palabras adecuadas y a veces con la impaciencia tardo en encontrarlas y escribo cualquier cosa. Así que quien lea esto espero que comprenda y me sepa disculpar.
En esta historia mi partenaire era el tipo con el que salía en aquellos tiempos. Nos habíamos conocido en su trabajo, que era su tienda. Una pequeña tienda de libros antiguos y usados, con mucho encanto, que creo que fue en un principio, lo que realmente me atrajo hacia él. Suponiendo que alguien con ese trabajo amaría el saber y los libros, me animé a aceptar a la primera su invitación para tomar algo. Así fue como nos fuimos conociendo, y cuanto más le conocía, más pensaba que me había equivocado al presuponer que aquella persona guardaba algo limpio y generoso dentro de sí.
La primera vez que fuimos a la cama, como él me recordaba, no fue demasiado memorable. Sin embargo, poco a poco, me dejó ver un rastro de maldad dentro de sí. Quizás porque le hubiesen hecho daño, o porque fuese demasiado exigente consigo mismo y se sentía frustrado, volcó todos sus odios hacia mí casi a la vez en que quedábamos los dos atrapados en una atracción sexual y fatal. Tanto era así que a veces sólo con excitarnos un poco, empezábamos a babear como perros, y esto pasaba de verdad y siempre nos hacía qué pensar.
Con él pasaron unas cuantas anécdotas muy morbosas que iré contando con el tiempo, pero hoy toca esta, que ayer recordé contándole a un nuevo amigo y que me ha refrescado las escenas y algún que otro detalle. Por eso será mejor que empiece a escribirla cuanto antes, antes de que se me vuelvan a olvidar!
Era tarde-noche, lo recuerdo porque todavía había un poco de luz natural dentro de la casa, que era un primero exterior tan sólo por dos partes. La casa era antigua y estaba llena de libros, antiguos y menos antiguos y tenía un ligero olor a humedad densa, muy poco, pero lo justo para que se notase. Habíamos llegado de la librería y por el camino habíamos hecho alguna compra. Siempre llegábamos un poco tensos a casa percibiendo que nos esperaba algo nuevo que descubrir. Cuando llegamos nos debimos quitar los abrigos y dejar las bolsas. Hablaríamos un segundo de alguna cosa sin importancia antes de que sin mucho esfuerzo, me mandara subirme a la mesa y ponerme a cuatro patas. Yo ya en esos momentos empezaba a perder la conciencia y dejaba que fuera él quien me guiara...
Continuará...